“Christian saca del cajón unas esposas de metal. Nunca ha usado esposas. Son macizas y el metal está frío.

Tengo ganas de usarlas contigo ahora. ¿Quieres jugar?me dice Christian en voz baja, y el deseo explota en lo más profundo de mi vientre.

jadeo.

Esto no va a doler, Anastasia. Pero va a ser intenso. Muy intenso, porque no voy a dejar que te muevas. ¿Entendido?”

 

 

 

50 sombras de Grey ha puesto en boga una fantasía que las mujeres tenían un tanto olvidada: el bondage. Prácticamente un arte para algunos,el bondage busca placer erótico en la restricción del movimiento y en el sometimiento a la pareja. Es una actividad que pueden disfrutar tanto hombres como mujeres, siendo los roles intercambiables.

 

Las mordazas, correas, sujeciones, presas, esposas y, sobre todo, cuerdas se pueden encontrar con facilidad en nuestra tienda de artículos sexuales de confianza, generalmente en la sección BDSM. Mientras que hacerse con todos los artilugios necesarios no entraña ningún misterio, los neófitos en estas lides suelen encontrarse con dos imprevistos. Veámoslos:

 

Practicar bondage de manera incorrecta puede poner en peligro nuestra salud

 

Hay que ser consciente de que el bondage no es una actividad libre de riesgo. Es conveniente ceñirse a algunas recomendaciones a la hora de practicarlo para evitar traumatismos serios. Sufrir golpes en la cara a causa de una caída puede parecer estúpido, pero coordinar el cuerpo cuando estás profusamente atado es harto complicado. Una pérdida momentánea del equilibrio puede causar que dejes el suelo manchado de maquillaje.

 

Otro problema que los practicantes noveles suelen desconocer es que existe la posibilidad de dañar los nervios si los nudos se ajustan en demasía. Los puntos más susceptibles de padecer neuralgia a causa de las ataduras son las muñecas, las rodillas, los codos, el antebrazo, las caderas y la parte superior de los muslos. Si en algún caso aparece hormigueo, sensación de frío improcedente, dolor punzante, picor irremisible o quemazón de forma especialmente localizada o repentina hay que desatar a la persona en sumisión ipso facto.  La probabilidad de sufrir compresiones o daños en los nervios merma con el entrenamiento.

 

Además de estos dos aspectos no se deben realizar lazadas alrededor del cuello, nunca se debe practicar el bondage en soledad o abandonar a alguien atado a media sesión y siempre debe garantizarse una vía de escape en caso de que la situación se complique. Incumplir cualquiera de estas tres reglas bien podría causar la muerte.

 

 

El bondage complica los preliminares

 

Una sensación que muchos dominadores y dominatrices novatos experimentan es no saber cómo mantener la libido de sus parejas mientras ejecutan todos los nudos y preparaciones que se necesitan para una apasionada sesión de bondage. No hay solución a este problema salvo cogerle el gustillo y practicar con tu pareja o amigos siempre que puedas. Quienes han estado practicando este arte durante cierto tiempo saben cómo inmovilizar a los sometidos y atenderles apropiadamente de manera simultánea, el hecho de que se pueda llegar a aprender ahacer las lazadas a ciegas; es decir, sin mirar, huelga decir que ayuda mucho.

 

Si quieres revivir las experiencias de Anastasia o disfrutar de los extraños placeres que la sumisión te puede ofrecer ¡no tengas miedo! Pruébalo y verás cómo engancha.

Última actualización: Julio 25, 2017 8:59 pm

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