Disfrutar del sexo ha estado demonizado durante tanto tiempo que nuestra sociedad apenas sale de la niñez. Aunque cada día son más y más los hombres y mujeres que se atreven a usar dildos y consoladores, todavía son demasiados los que tienen prejuicios, reparos o miedo a las mil y una patrañas que pululan por la red. En este artículo queremos echar por tierra tres de los bulos más extendidos, esperamos que os sirva de ayuda y os resulte una lectura interesante.

 

La vagina se da de sí y no retorna a su forma original

 

Absolutamente falso. Las paredes vaginales están compuestas por músculos que se estiran y contraen para adaptarse al pene, o en este caso, al penetrador que se utilice. No importa ni el calibre ni la longitud del consolador, es por eso que en los estantes de tu sex shop de confianza o catálogo de tu tienda online habitual encontrarás desde tallas pequeñas (adecuadas para aquellas que aún conserven su himen o para esos chicos que comienzan a explorar el placer anal) hasta dildos de tal tamaño que, a priori, pueden parecer esperpénticos y físicamente imposibles de alojar en la vagina, piénsese por ejemplo en los monstruosos dildos de dragón. Las mujeres que disfruten con este tipo de aparatos de gran tamaño con mucha frecuencia sí pueden experimentar alguna distensión al ceder los músculos. ¡Nada irreversible desde luego! Basta con hacer algunos ejercicios Kegel para refortalecer el suelo pélvico y que la fisionomía regrese a su estado natural.

 

Mostrar mis juguetes eróticos de gran tamaño a mi novio puede incomodarle

Puede que esto ocurra, pero sería muy raro. No importa cuántas veces yazca un hombre junto a una mujer, el cuerpo femenino sigue siendo un misterio para ellos. Por ende lo más normal es que, si sacas tu consolador de gran tamaño del rincón donde lo tengas escondido, te miren con fascinación y curiosidad. No temas, no vas a poner su hombría en entredicho. Eso sí, estate preparada para que quieran jugar contigo.

 

Me van a juzgar por mi fetiche de inserción

 

Para gustos, colores. El popular dicho se puede aplicar también a la sexualidad, la masturbación y el erotismo en general. Existen muchas parafìlias y la inserción y uso de grandes consoladores es otra más. No tienes por qué sentirte culpable o expuesta a juicios ajenos. Esa no es una posición sana a la hora de compartir algo que te gusta y que es parte de ti.

 

Esperamos que esta entrada de nuestro blog os haya sido de ayuda y os esperamos en la siguiente. ¡Disfrutad!

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